Quien soy

¡Hola! Soy Rebeca

Como Psicóloga perinatal e infantil me he especializado en procesos de infertilidad y maternidad, pero soy mucho más, soy persona y, sobre todo, soy mujer.

Soy idealista, altamente sensible, apasionada y tenaz.

Amo mi profesión profundamente y admiro a las mujeres que mueven el mundo.

Todas, aunque no lo sepamos, lo hacemos.

Somos increíbles y merecemos saberlo.

Por eso nace este proyecto, porque incluso en los momentos más difíciles he aprendido que quererme es el principio de estar bien. Conocerme para poder sostenerme es el pilar de la calma.

Dentro de mí está el poder y el amor es el paraguas que me ayuda a no mojarme tanto en la tormenta. Y también es, a veces, el que me permite mojarme sin miedo. El amor es energía, es acción, es vida.

Con el paso del tiempo, he aprendido a quererme con todo, a quererme todita. A veces a base de palos, a veces a base de besos.

Lo que empezó en solitario, con muchas ganas de aportar mi granito de arena y hacer visible lo invisible, sigue creciendo dos años después y se transforma para ofrecer atención más allá de la salud mental.

Y sé que este es el lugar donde ahora quiero seguir, es el que está en consonancia con mis valores. Así que ahora quiero atenderte "todita", ofrecerte lo de siempre más una red de profesionales con la que comparto el amor por el trabajo y las ganas de visibilizar lo invisible.

Quiero darte el espacio para que te quieras, para que te cuides.

Quiero sostenerte y guiarte en todas las necesidades que te surjan en el camino de la maternidad y, si tu quieres, más allá.

Por eso este proyecto es por y para ti.

Fui paciente

Cuando empecé a soñar con cómo sería tener un hijo, empecé la búsqueda de embarazo. Estaba diagnosticada del Síndrome del Ovario Poliquístico, por lo que busqué ayuda en una ginecóloga especializada en SOP, y antes de empezar siquiera las pruebas, tres meses después de empezar la búsqueda, me quedé embarazada... No cabía en mi de alegría, pero duró poco, muy poco, apenas unos días después sufrí un aborto bioquímico. Mi primer duelo lo viví en silencio, en soledad, con las palabras del ginecólogo resonando en mi cabeza, "es normal, pasa mucho, ya lo volverás a intentar". Creo que apenas lloré, aunque en mi interior algo se rompió aquel día. Desde ese momento sentada en la camilla, mi cabeza solo podía pensar en una cosa, quedarme embarazada de nuevo, ese era mi objetivo, poco más me importaba.

Y tanto fue así que apenas un mes después volví a ver un positivo. Una rayamuy tenue se presentó y horas despuésel primer manchado. Sentí un miedo tremendo y corrí a urgencias. "Tenemos que esperar y repetir la analítica en dos días". Tenía que esperar. En aquel momento yo no sabía que esa iba a ser la primera espera de muchas. Repetí la analítica cada dos días durante muchos días y dos semanas después oí las palabras más terribles y bonitas a la vez "ahí está su corazón latiendo". Cuánto dolor, latía fuerte alojado en la trompa, se confirmaba, embarazo ectópico, había que extirpar la trompa. Al ecógrafo iban y venían enfermeras, ginecólogos, todos hablaban entre sí, yo no existía. No existía para ellos, me iba hundiendo y solo había vacío. Resonaban palabras mientras firmaba consentimientos empapada en lágrimas. Ni una sola mano se dejó caer en mi hombro. No busqué ayuda, pero cuánto lo necesitaba. Y ahí empezó mi proceso de Reproducción Asistida. Pruebas, miedos, esperas, pinchazos, decisiones, discusiones de pareja... Un camino largo hasta conseguir tener a mi niña en brazos, tuve que estar diez semanas inmóvil, sangrando a cada movimiento, aterrada sin querer ir al baño y en cada ecografía con el corazón parado. Qué pocopude disfrutar del embarazo, estaba aterrada.

En ese momento entendí que mi camino estaba en ayudar a las personas que transitaban dificultades reproductivas y en cualquier otro momento de su maternidad. Supe que nadie más debería sentirse perdida.

Mi historia profesional

Me licencié en Psicología en la Universidad de Valencia y cursé un Máster de psicología y psicología perinatal e infantil queme llevó a indagar en el mundo de la infertilidad hasta convertirlo en mi pasión.Me formé como especialista en mindfulness y también como especialista en acompañamiento e intervención terapéutica en procesos de duelo.Y seguí formándome con un curso universitario de avances en Salud mental reproductiva y perinatal. La formación, para poder atender mejor, nunca acaba.